Desde que se creó el control de precios, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá advirtió sobre sus consecuencias. Intervenir artificialmente el mercado genera distorsiones en la cadena productiva, afecta la oferta y, tarde o temprano, termina impactando al consumidor, destaca el editorial La Cámara Opina de la CCIAP, que lleva la firma de su presidente Aurelio Barría Pino.

Durante toda la administración anterior hicimos llamados de atención. Nuestra posición fue consistente: el control de precios no resolvía de manera estructural el costo de la canasta básica.
En nuestras intervenciones públicas repetimos una frase que terminó describiendo exactamente lo ocurrido: “No hay nada más fijo que algo temporal”. El control de precios nació como una medida transitoria y permaneció por más de una década, manifiesta la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá.
La experiencia confirmó nuestras advertencias. Estas medidas generaron subsidios cruzados, traslado de costos hacia otros productos y comprometieron el abastecimiento.
Ya conocemos ese camino. No debemos volver a recorrerlo.
Una alternativa distinta
Hoy el Gobierno Nacional busca alternativas para aliviar el costo de la canasta básica. Es un objetivo necesario y compartido, añaden los empresarios.
Las conversaciones con el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) para desarrollar la Canasta Básica pa’ Ti plantean una ruta diferente: diálogo, participación voluntaria del sector privado y búsqueda de mejores precios sin regresar a esquemas de control.
Ese enfoque va en la dirección correcta.
Existe disposición del sector privado para aportar. El Gobierno debe asumir un rol de facilitador y la participación de las empresas debe ser voluntaria, respetando la competencia y la realidad de cada cadena de comercialización.
La fórmula debe ser sencilla: más competencia, más oferta y mejores opciones para el consumidor.
Que los resultados hablen
Ahora hay que pasar de la intención a los resultados.
La Canasta Básica pa’ Ti deberá responder preguntas concretas: ¿qué productos incluirá?, ¿cuál será el ahorro real?, ¿habrá suficiente disponibilidad?, ¿podrá mantenerse en el tiempo? Se trata de que el consumidor encuentre los productos y pague menos por ellos.
Disponibilidad y precio. Esos son los indicadores que importan.
La posición de la Cámara sigue siendo clara: los controles generan distorsiones; la competencia genera opciones.
Si queremos aliviar el bolsillo de los panameños, apostemos por soluciones sostenibles.
Más oferta. Más competencia. Diálogo público-privado. Y resultados que el consumidor pueda comprobar.

