Varias personas esperan para votar en colegio electoral en Brasilia. EFE/Andre Borges
Lula da Silva a su llegada para votar a la Escuela Estatal João Firmino Correia de Araújo, en São Bernardo do Campo. EFE/ Isaac Fontana
Río de Janeiro, 25 oct (EFE).- Los colegios electorales de Brasil abrieron este domingo puntualmente a las 08.00 hora local (11.00 GMT) para la segunda vuelta de las presidenciales, en la que el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y su rival Flávio Bolsonaro se disputan el principal cargo del país.
Unos 158,7 millones de votantes fueron convocados para salir a las urnas en esta jornada, en la que también se elegirán seis mandatarios regionales.
Lula y Bolsonaro llaman a votar
Los puestos de votación atenderán a los electores hasta las 17.00 (20.00 GMT) de este domingo, en el que se espera que disminuya la abstención del 21,08 % registrada en la primera vuelta, la más alta desde 1998.
Los mismos horarios se seguirán en el exterior, donde unas 919.000 personas se inscribieron para participar de los comicios, un 32 % en relación con las elecciones de 2022.

De la misma forma que el pasado 4 de octubre, las mesas de votación atenderán a quienes estén en la fila a la hora del cierre.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que ya votó en una escuela de São Bernardo do Campo, municipio vecino a São Paulo, ha asegurado que el pueblo ha salido a la calle a «»defender sus conquistas».
También alertó de que este domingo, el electorado decide si se respeta la bandera brasileña o si elige a un grupo político que «quiere gobernar con la bandera estadounidense».
Un hora antes votaba el candidato de la ultraderecha brasileña Flávio Bolsonaro quien afirmó que la esperanza se ha convertido en miedo para los brasileños y los llamó a acudir a las urnas, «haga lluvia o haga sol», para cambiar el rumbo del país.
«Brasil va a cambiar. Brasil va a vencer», declaró el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien criticó la gestión de su rival, el mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y defendió la necesidad de reorganizar el país.
Según el candidato de la oposición, en los últimos cuatro años «todo el mundo ha empeorado» y por eso no se puede seguir insistiendo en el «error», pues los brasileños viven con miedo a la inseguridad y por las dificultades económicas.

