Alfredo Franceschi- periodista e historiador
Durante su brillante carrera, Rod Carew recibió el reconocimiento de algunos de los más destacados escritores deportivos de su tiempo. Entre ellos sobresalieron Milton Richman y Richard Shook, quienes le dedicaron crónicas memorables que contribuyeron a engrandecer su figura dentro y fuera de los diamantes.
A Milton Richman, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, lo conocí durante unos Juegos Olímpicos gracias a una presentación que me hizo Herman Beals. Posteriormente intercambiamos correspondencia en varias ocasiones.
En una de aquellas cartas, fechada el 24 de junio de 1985, Richman me escribió sobre Carew: “Lo conocí personalmente. Es una gran persona; un crédito para el país que lo vio nacer, Panamá; para los equipos en los cuales jugó, Minnesota y Anaheim; para el béisbol por haberlo tenido y para sí mismo”.
Conservo esa nota como una de las más valiosas referencias sobre el inmortal pelotero panameño.
Un hermano de él trabajó en la antigua Zona del Canal y siempre sintió admiración por Rod Carew, Manny Sanguillén y Roberto Durán. También siguió de cerca los históricos combates de Durán ante Sugar Ray Leonard, que fueron ampliamente cubiertos por Richman en su condición de jefe de deportes de UPI.
La revista Time también rindió homenaje a Carew cuando lo llevó a su portada en 1977. La publicación lo describió como un auténtico héroe panameño y destacó el profundo nacionalismo de aquel muchacho criado en las calles humildes del Bronx, quien jamás negó sus raíces y siempre manifestó con orgullo su condición de panameño.
Por su parte, Richard Shook, periodista de UPI, escribió una de las comparaciones más recordadas sobre el legendario bateador: “El hombre que, según un mánager rival, avanza hacia otro título de bateo llama tanto la atención como un carguero cruzando el Canal de Panamá”.
Igualmente célebre fue la apreciación de Dick Miller, de Sports Illustrated, quien afirmó: “Carew es un Picasso; maneja el bate como Picasso manejaba su pincel”.
Una comparación excepcional para un jugador que incluso compartió una histórica portada con Ted Williams.
Así, el extraordinario pelotero panameño inspiró algunos de los mejores textos escritos por las más prestigiosas firmas del periodismo deportivo estadounidense.
El año pasado, Carew obtuvo la ciudadanía estadounidense después de más de seis décadas de residencia en ese país. Hoy tiene 80 años.
Nació el 1 de octubre de 1945 a bordo del tren que cubría la ruta entre Colón y Panamá. El nacimiento ocurrió cerca de un sector conocido como Caimito, en las proximidades del Hospital Gorgas.
La locomotora era la número 902. Según relató el maquinista Buddy Williams, Carew fue el único pasajero que no pagó boleto aquel día.
En 45 años de historia del ferrocarril Panamá-Colón apenas se registraron dos nacimientos a bordo de sus trenes.
En la actualidad, después de recibir un trasplante de corazón y riñón que le salvó la vida, el miembro del Salón de la Fama dedica gran parte de su tiempo a promover la donación de órganos mediante conferencias, visitas a hospitales y actividades de sensibilización.
Ya casi no habla de sus extraordinarios récords: siete títulos de bateo, 3,053 imparables, 18 Juegos de Estrellas, 17 robos de home y numerosas marcas que lo colocan entre los peloteros más completos de todos los tiempos.
Carew prefiere compartir su experiencia personal como receptor de órganos donados por un exjugador de la NFL, un gesto que le permitirá prolongar su vida y servir como ejemplo para miles de personas. Con humildad, agradece a Dios por todo lo recibido.

