
Referirnos a la Asamblea Nacional, el primer órgano del Estado panameño dentro de su rol converge, cientos de cuestionamientos por la naturaleza de sus funciones.
Es por ello, que siempre se encuentra dentro de la vista y del escarnio público ya que igual, es de todos conocidos de qué manera se conforma la ocupación de las curules y se establece la Junta Directiva al igual que las comisiones de trabajo, que hacen un contrapeso con la rendición de cuentas de personeros del gobierno central.
Así mismo, es indispensable mantener a toda la población informada del accionar en todo movimiento que se lleven a cabo dentro y fuera de la institución.
En ese contexto la llegada de la actual presidenta, la diputada Shirley Castañedas a la Presidencia de la Asamblea Nacional con aspectos circunstanciales muy claros, denotan el compromiso de la cristalización sin ambigüedad y sin normativas de ocultismo ante su accionar.
Dentro de la reciente sustentación del presupuesto para el desarrollo de las actividades de la entidad, Castañedas fue muy enfática en apelar ante los comisionados, lo imperante de tener una partida de publicidad para que se divulguen los quehaceres administrativos y de funcionamiento del Palacio Justo Arosemena.
La iniciativa busca coadyuvar en aras de fortalecer la institucionalidad y el apego a la transparencia que debe caracterizar a el desarrollo de todas instancias de la administración.

