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De la objetividad a la mediocridad

PorNexusPress

17 julio, 2026 #artículo, #opinón

Víctor Cruzanalista económico

Recientemente señalaba que el futbol es un deporte que, por su popularidad, levanta pasiones muchas veces de manera exponencial. Increíble, pero cierto.

Pero también es cierto que ante la cantidad de sentimientos por tal o cual equipo o jugador, ante las cifras de sus desempeños deportivos, muchos fans exacerban esos sentimientos, al punto de ignorar y/o demeritar dichas cifras y, en última instancia, hasta denigrando a determinado jugador, técnico o equipo.

Si esos comentarios provienen de un fanático, que cree que por ser seguidor de un equipo o jugador tiene patente de Corso para hacer comentarios odiosos o discriminatorios, los entenderé, pero no tengo por qué estar de acuerdo con ello.

La gran mayoría desconoce el gran esfuerzo realizado por dicho equipo, técnico o jugador para encumbrarse hasta ser idealizado por muchos.

Me preocupa sobre manera, que de esa gran masa de personas que hoy se denominan FANS, muchos responden a personas que al haber pasado por un colegio o la universidad respondan de la misma manera que un simple fanático, no solo desconociendo méritos probados, sino queriendo tapar el sol con una mano.

Insisto que, si los comentarios a los que hago referencia vinieran de personas sin mayor nivel educativo, sin mayores conocimientos de una determinada materia, ok. Sin embargo, cuando un profesional, de cualquier especialidad, no acepta un dato probado como bueno y solo por mantener o imponer su verdad, insiste en su postura, cómo entender eso.

¿Será así en el desempeño de su labor profesional, cualquiera que esta sea, médico, contador, docente, físico, economista, periodista, entre mucho otros?

Si bien mi análisis inicial parte de las sensaciones o sentimientos que levanta el futbol en las personas, mi objetivo es trasladar esos comportamientos a la vida diaria, sea personal, profesional y/o política.

¿Puede la Objetividad servirnos para separar los deseos más profundos del ser humano de la realidad pura y dura?

Así como en el mundial, después de cada partido y con el apoyo de unas 45 cámaras en campo, la cámara del árbitro y la famosa Sky Cam que recorre desde arriba todos los ángulos de un partido, ha ido exponiendo no solo el doble o triple rasero del organizador en cuanto al arbitraje, otras situaciones en el mundo dejan al descubierto las ansias de poder de algunas personas o de un régimen en particular.

Me refiero en este caso a la tragedia que recién interrumpió la vida de los venezolanos (hay otros casos) de por sí muy complicada hoy día, donde ha salido a relucir por las vistas mostradas por los propios rescatistas que aportan sus capacidades para recuperar a la mayor cantidad de personas que hoy se encuentran desaparecidas, los problemas institucionales en Venezuela, al permitir sobre la base de soluciones al pueblo, levantar una serie de edificios en La Guaira, un área que desde el primer día se sabía por estudios técnicos de suelo preparados por Japoneses y entregados a Hugo Chávez al inicio de su gestión, el cual NO era apto para el levantamiento de edificio alguno.

Es más, ese hecho se remonta al final de la década del 50, cuando el régimen dictatorial del Presidente Pérez Jiménez advirtió con elementos técnicos a mano que esa área y sus alrededores no podían ser utilizadas para centros de viviendas masivas o populares, sino que uso por las características del suelo podían ser habilitadas para el turismo de bajo impacto, descanso y comercios, dicho en otras palabras, el uso solo podía ser para construcciones menores.

Si a eso le sumamos, la construcción de los edificios a base de materiales de muy baja calidad y de algunos que no soportarían ni siquiera los soplidos proferidos por el lobo en su fábula con los cerditos, como lo es la espuma, aluminio y concreto merengue, que creen que se podría esperar en un evento tan traumático como un doble terremoto como el ocurrido en Venezuela.

Por otro lado, el control desmedido de las autoridades venezolanas para no permitir el acceso al área afectada a rescatistas de varias nacionalidades, de impedir inicialmente la llegada de éstos de otras latitudes o que la Policía obstaculicen el acceso a sus propios bomberos a las áreas afectadas para cumplir con su labor de rescate sobre la base de cualquier pretexto, es la prueba de que la institucionalidad de dicho país, en un momento donde toda la ayuda y más se requiere  porque lo amerita un evento tan trágico, utilice la dialéctica política para seguir operando como si nada pasara.

Por lo visto, la objetividad fue objetada dando paso a la mediocridad con un plus exponencial de populismo, bajo el

supuesto de suplir las necesidades de un pueblo que clama vivienda o cualquier otra cosa.

Así como a la FIFA y sus directivos les pasarán facturas por todo lo que ha venido pasando, igualmente al régimen que ha hecho de Venezuela su hacienda particular, sobre el argumento de que su modelo está allí para mejoras del pueblo, pero lo cierto es que no ha sido así desde el primer día y La Guaira es el mejor ejemplo de la desidia y la mediocridad de un gobierno solo para mantenerse en el poder en detrimento de un pueblo que se merece, por mucho, estar mejor.

Y antes que me indiquen que en vez señalar acciones en otras latitudes revise la brusca en mi propio ojo, revisaremos el patio nuestro, donde  se da otro claro ejemplo de poco importa cuando se imputa ante el Ministerio Público a más de 400 personas por mantener diplomas falsos por supuestos docentes que han laborado por mucho tiempo en el sector educativo, mostrando la cara de la corruptela en nuestro país, pero en un sector que requiere que quien dicte una clase en un aula sea de los mejores profesionales porque su labor en formar a personas. ¿Habrá más de estos casos? De seguro que sí.

Este problema mancha no solo la estructura del ministerio correspondiente, igual lo hace con las entidades superiores que supuestamente han otorgado dichos diplomas y desdice mucho del verdadero objetivo que persiguen las mismas, formar gente profesional para enfrentar el futuro personal del país.

Ya ha habido discusiones en temas sensibles en los últimos años en Panamá, y las argumentaciones van de extremo a extremo, algunas con fundamento, otras pululan como sueños de opio.

Si la Objetividad a la que aspiramos no muestra la cara del ser humano para mejorar la vida diaria, el ansia de poder por la vía de la Mediocridad prevalecerá ante las adversidades, haciendo que los derroteros de un futuro mejor se hagan más difíciles de sortear.

Si a través del deporte el mundo puede reunir voluntades, incluso mitigar, al menos por esos momentos, tensiones ideológico-políticas, un evento trágico como el de un terremoto, parece lograr el mismo objetivo.

Pero, si los objetivos o metas establecidas no pueden ser verificables de manera clara y constatar los avances y los atrasos con mediciones válidas y así mejorar de manera asertiva, los esfuerzos quedaran en vano, solo acariciando utópicamente los valores a imperar para salir adelante.

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